
Aunque esa expresión que reza “Lo que dice Pedro de Juan, dice más de Pedro de que Juan” se cumple prácticamente en su totalidad, y lo sabemos, lo cierto es que todos nosotros en mayor o menor medida nos hemos visto esclavizados por el “qué dirán”.
Es bastante común en nuestra profesión, que en algún momento del proceso de desarrollo salga esta cuestión como algo que si bien, no suele ser central, se presenta como una piedra en el zapato, especialmente en momentos en los que a nivel de ánimo no gozamos de la fortaleza de otras épocas, nos sentimos más inseguros y por tanto más vulnerables a los envites externos.
No te preocupes, nos pasa a todos y tiene una explicación bastante simple. Nuestra identidad es construida desde nuestro centro, sí, pero no enteramente. Somos animales sociales, por lo que
parte de esa construcción viene de la imagen que nuestro entorno tiene de nosotros, es así. A lo que tenemos que atender es a qué le damos más importancia, ¿a nuestra autopercepción, aquella que nace del conocimiento profundo de esa persona que lleva acompañándonos de la mano mañana tarde y noche con sus más y sus menos?, ¿o a la percepción que nos reflejan desde fuera, con los sesgos e interpretaciones que trae cada uno de su casa y que nos habla más de
su yo que del nuestro?.
En este punto es crucial resaltar que cuanto más profundo y sólido es nuestro autoconocimiento, menos poder tienen las opiniones ajenas para alterar incluso definir nuestra identidad. Podemos
escucharlas, pero dejaremos de depender de la validación externa para saber quiénes somos. Un conocimiento pobre de nuestro ser, sumado a una excesiva importancia de las opiniones externas son aleja de la coherencia, nos resta realidad.
Si ahora mismo estás leyendo estos y estás afirmando con la cabeza, o resoplando porque estás bastante harto de estos pensamientos rumiantes, sabemos cómo te sientes. Por eso, aquí van unas
reflexiones rápidas pero eficientes a tener en cuenta la próxima vez que percibas que esta situación está secuestrando una hermosa energía que podrías orientar a ocuparte de cosas más lindas e importantes.
- Pregúntate, ¿realmente sé quién soy? Recuerda que no tienesporque tener todas piezas, el autoconocimiento es una exploración vital para ir completando ese puzzle complejo que somos nosotros
- Esta importancia que le das a la validación externa… ¿es estructural? Llevas más tiempo del que quisieras preocupándote por ello?¿o responde a una situación o situaciones coyunturales, puntuales, que identificas como debilitantes?
- En general, a la hora de tomar decisiones en tu día a día, ¿confías en tu criterio, percepción e instinto o mayormente crees y te dejas llevar más por la opinión externa?
- Es importante para todos tener una buena reputación, pero vigila que la importancia que le das a esa validación externa no te haga descuidar tu esencia.
- No le podemos gustar a todo el mundo. De hecho hay ocasiones en que esto es una buena señal, especialmente si esas personas que nos reprueban se basan en principios y valores
contrarios a los nuestros.
La vida no va de convertirte en la versión que los otros esperan de ti, sino en vivir en coherencia contigo mismo, eso te ayudará a alinearte con tu ser y, de paso, a que ese ser te caiga mejor.
Si estás en la búsqueda de esa vida en coherencia y necesita que te acompañemos en tu exploración, en DVL Coaching & Consulting somos expertos en este tipo de viajes.
Cristina de Torres Rivera
Especialista en comunicación y desarrollo
Representante de DVL C&C España








