Vivir es elegir, y tener una vida plena implica tomar la decisión adecuada en base a nuestras necesidades. De toda la vida y en la práctica totalidad de los aspectos de nuestra existencia han existido maneras de proceder y decisiones que han llevado a resultados diversos.

Veamos un ejemplo sencillo. Si vamos a hacernos una analítica porque llevamos una temporada más cansados, irritados o doloridos que de costumbre y nos descubren déficit de vitamina C, podemos optar por varias opciones; podríamos hacer caso omiso a la señal de alerta, podríamos comenzar a tomar suplementos, empezar a tomar algún que otro kiwi cuando nos acordamos o implementar hábitos que nos lleven a introducir alimentos ricos en vitamina C de forma cotidiana en nuestra dieta. Todas estas opciones tendrán resultados diferentes, sin embargo, tenemos claro cuál sería la opción más transformadora, rotunda, y que puede marcar un estilo de vida más saludable que no solo impactará en nuestros niveles de vitamina C, sino en el mejor funcionamiento de todo nuestro organismo.

Pues bien, de la misma manera que deberíamos saber qué nos conviene cuando tenemos la vitamina C baja, deberíamos atender a qué camino necesitamos tomar cuando sentimos que hay un déficit en nuestro bienestar mental y emocional. En ocasiones simplemente con tomar suplementos durante un periodo determinado de tiempo es suficiente, otras veces con introducir la naranja en nuestra dieta podría valer, pero hay situaciones en las que debemos estar dispuestos a generar cambios persistentes en nuestros día a día que no sólo mejoren el problema inicial, sino que nos lleven a adquirir un estilo de vida en el que otros aspectos también se vean impactados positivamente. Por supuesto, este es el camino más largo, que va a suponer más consciencia, más trabajo y más resistencia de ese “yo” que prefiere quedarse como está, incluso con la flojera. Sin embargo, qué gustazo cuando sentimos los beneficios de esa nutrición más profunda, de ese objetivo desafiante superado, de esa mejor versión de nosotros mismos que se ha instalado y ha venido para quedarse después de un proceso continuado de transformación.

Cómo os habréis dado cuenta en DVL Coaching & Consulting no somos nutricionistas sino que más bien ayudamos a reparar esa estructura profunda, mental, emocional, en definitiva vital, que es necesaria en el camino hacia la plenitud. Sabemos que hay muchas opciones alternativas que se presentan como más rápidas, fáciles, casi instantáneas que quizá sirvan para abordar ciertas cuestiones o para suplementarlas, por eso te preguntamos, ¿tú qué necesitas?

Si no lo sabes muy bien, te hacemos unas preguntas para saber cuál es tu pulsión:

  • ¿Tienes identificada cuál son tus puntos de dolor?
  • ¿Conoces los recursos y/o las vías con que debes contar?
  • ¿Sientes que la sanación debe ser profunda?
  • ¿Estás preparado para un viaje interior pleno de revelaciones?
  • ¿Aceptas el reto de un camino intenso de aprendizaje, reflexión y
  • transformaciones?
  • ¿Estás buscando una sensación de bienestar verdadero?

Independientemente de la respuesta a la primera pregunta, si al resto has contestado “sí” estamos aquí para ayudarte.

Cristina de Torres Rivera
Especialista en comunicación y desarrollo
Representante de DVL C&C España

Cristina de Torres Rivera
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Artículos: 5

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