Egoísta. Esto no es lo que te dicen, es la palabra con la que tú mism@ te pellizcas cuando te planteas autocuidarte, especialmente si eres mujer o una persona excesivamente tendente al cuidado y la atención a los demás.


“Es que no debería pensar sólo en mí”, te justificas. Y lo que seguramente ignores, es que estos mensajes nacen de tu interior, protagonizados por tu cerebro ordenando que sigas haciendo lo mismo, es decir, descuidarte, porque total, es lo que has estado haciendo hasta ahora y sigues viv@, ¿verdad? Sin embargo, ahí está tu cuerpo pidiéndote a gritos en forma de ansiedad, de insomnio, de irritabilidad, de úlcera estomacal, que hagas algo diferente, y lo hagas ya.

Debemos cuidarnos de la misma manera que cuidamos a los demás, y esto no es egoísmo, es sentido común. Si volcamos todas nuestras atenciones hacia fuera, descuidamos lo de dentro, así de sencillo. Cuando descuidamos las cosas, lógicamente se terminarán por estropear, y si se estropean no te servirán ya ni a ti, ni a nadie.

Somos animales sociales. Vivimos en sociedad, necesitamos del aporte de los otros, y los otros necesitan del nuestro. Si nos cuidamos, es como si frotáramos la lámpara mágica, sale nuestro genio para conceder deseos a nosotr@s mism@s y a aquellos a los que queramos ayudar. Si nos cuidamos brillamos, para nosotros y para los demás, ese es el camino sano para aportar desde nuestra esencia personal. Por el contrario, si pensamos en saltarnos ese paso de autocuidado y sólo aportar en la medida en la que nos damos a los demás sin nutrirnos a nosotros mismos, nos desgastamos, comienza a no ser sostenible, nos rompemos. Por no mencionar, por cierto, la pequeña porción que ofrecemos al mundo de nosotros mismos en esas condiciones de descuido personal, comparado con aquello que podríamos aportar si abrillantáramos esa lámpara mágica que todos llevamos dentro.

Para ayudarte a tenerlo presente y a actuar, aquí van pequeñas ideas que conviene que tengamos siempre en cuenta.

  • Egoísta no es autocuidarse, Egoísta es no ofrecer a los demás todo nuestro potencial y aportar sólo una parte, porque no nos trabajamos.
  • Altruísta es la palabra que más encaja con esta idea de sanación interior. Porque cuidarnos a nosotros significa cuidar a los demás de manera exponencial. Es una relación en la que todos ganamos.
  • Es importante no confundir el autocuidado con el concepto de “idiota” originario de la Grecia clásica, es decir, aquel que vela por su interés personal sin importarle el aporte a la comunidad de la que forma parte.
  • Si piensas que ya supones una gran ayuda a aquellos de tu entorno desbordándote en ellos, espera a ver toda la luz que podrás ofrecerles cuando tomes parte de ese tiempo y de esos mimos para flotar tu propia lámpara.
  • Puede que cuando te plantees esa vuelta al “yo” que supone cuidarse te resulte complicado e incómodo, como todo aquello a lo que nos estamos acostumbrados. Ten paciencia, disfruta de los logros y déjate guiar por aquellos que ya han recorrido ese camino antes.

Para eso estamos aquí, en DVL C&C te acompañamos desde el respeto, la libertad y la confianza.

Cristina de Torres Rivera
Especialista en comunicación y desarrollo
Representante de DVL C&C España

Cristina de Torres Rivera
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Artículos: 3

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